Comunicate por Email

06 diciembre 2014

Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición

      Roma, noviembre 2014

Los múltiples desafíos que representa la malnutrición para el desarrollo inclusivo y sostenible y para la salud.




Somos conscientes de que la malnutrición en todas sus formas, con inclusión de la
desnutrición, la carencia de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad, no solo afecta a la salud y el bienestar de las personas al repercutir negativamente en su desarrollo físico y cognitivo, comprometer el sistema inmunológico, aumentar la susceptibilidad a enfermedades transmisibles y no transmisibles, limitar la realización del potencial humano y reducir la productividad, sino que también supone una pesada carga en forma de consecuencias sociales y económicas negativas para las personas, las familias, las comunidades y los Estados.

Leer+: http://www.fao.org/3/a-ml542s.pdf

04 diciembre 2014

¿Qué es la quinta ola de la salud pública?

Bajo el título "For debate: a new wave in public health improvement", sus autores manifiestan que recientemente la salud pública ha sido conceptualizada como una serie de ondas. 





La primera ola (1830-1900), la estructural, se ocupó de la provisión de agua potable y saneamiento. La segunda (1890-1950), la biomédica, vio el surgimiento de la ciencia y la medicina. 

La clínica (1940-1980), la tercera ola, incluyó el nacimiento del estado de bienestar;  y la cuarta oleada (1960-al presente) corresponde a las intervenciones de atención de salud para prolongar la vida, y la preocupación por los factores de riesgo y el estilo de vida. 

Estas cuatro olas han dado lugar a grandes mejoras tanto en la salud de los profesionales y en la población. Sin embargo, estos investigadores ingleses postulan que todavía persisten las desventajas actuales en educación, ingresos, o posición social que se asocian con una alta carga de la enfermedad y, en particular, multimorbilidad. 

Por lo tanto, este debate de The Lancet sugiere la necesidad de una quinta oleada en la salud pública como un medio para hacer frente a las desigualdades sociales, la pérdida de bienestar por el incremento de la depresión, ansiedad, y la obesidad, etc. Proponen un contexto social que promueva la salud, donde los comportamientos saludables sean la norma, y exista un contorno institucional y social compatible con esta forma de pensar. Pero aclaran que la consecución de esta ambición requerirá un esfuerzo positivo, holístico, y de colaboración, con la participación de una gama de las partes interesadas. Entre los diversos mecanismos prácticos para lograr este fin, creen que es importante recompensar las conductas saludables y crear entornos sociales e institucionales para fomentar opciones sanas. Y, fundamentalmente, erradicar todos los factores que fomenten las conductas no saludables

FUENTE: RIMA.ORG

29 noviembre 2014

Trastornos Alimentarios en Pediatría

A pesar de su alta prevalencia, la morbi-mortalidad asociada, y las opciones de tratamiento disponibles, los trastornos de la alimentación (TAs) continúan siendo sub-diagnosticados por los profesionales pediátricos.
Muchos adolescentes no reciben tratamiento, no se recuperan, o logran sólo una recuperación parcial. Este artículo aporta una actualización de la literatura sobre los TAs en niños y adolescentes, con información sobre anorexia nerviosa (AN), bulimia nerviosa (BN), y otros trastornos asociados.




Los TAs pediátricos son más comunes que la diabetes tipo 2, y la epidemiología es cambiante, con tasas más altas de TAs en niños más pequeños, varones, y grupos minoritarios. La prevalencia de la AN a lo largo de la vida es del 0,5% al 2%, con una edad pico de inicio entre los 13 y los 18 años. La AN tiene una tasa de mortalidad de al menos 5% a 6%, una tasa de mortalidad más alta que la de cualquier enfermedad psiquiátrica. La prevalencia de la BN a lo largo de la vida es superior, entre el 0,9% y el 3%, con una mayor edad de inicio (16 - 17 años). Aunque las tasas de mortalidad en la BN se estiman en aproximadamente 2%, el riesgo de suicidio y de intento de suicidio en la BN es mucho más alto.
En base a los criterios de la cuarta edición del DSM, la mayoría de los adolescentes fueron diagnosticados con Trastornos de la Alimentación No Especificados (TANEs), un grupo de trastornos heterogéneos compuesto principalmente por casos de AN o BN subliminares. La prevalencia estimada de los TANEs en adolescentes es del 4,8%. Las tasas de complicaciones médicas en los TANEs son similares a las de los trastornos con umbral completo. Aunque la mayoría de los diagnósticos de TAs se realizan en mujeres, los varones han representado el 10% de los casos de TAs durante los últimos años, con algunos estudios reportando hasta un 25% de casos en hombres.
Por otra parte, los pacientes más jóvenes con diagnóstico de TAs tienden a ser varones, con una relación mujer: hombre de 6 a 1, en comparación con una relación de 10 a 1 en adultos.

Las conductas dietarias son un factor de riesgo para el desarrollo de un TA y son altamente prevalentes; 50% de las niñas y 25% de los varones reportaron haber hecho dieta durante el último año.
Además, el 30% de las niñas y el 15% de los niños tenían comportamientos alimenticios desordenados lo suficientemente graves como para justificar una evaluación médica, y el 9% de las niñas y el 4% de los niños informaron de vómitos diarios auto-inducidos.

Etiología
La etiología exacta de los TAs es desconocida; se piensa que existe una interfaz entre la predisposición genética y biológica, las influencias ambientales y socioculturales y los rasgos psicológicos.

Presentación clínica
La adolescencia es un período crítico del desarrollo y una ventana de vulnerabilidad durante la cual se pueden desarrollar los TAs. El desarrollo físico y cognitivo explosivo que se produce durante este período presta a diferencias sustanciales en la presentación de los TAs en niños y adolescentes.

Los pediatras son con frecuencia los profesionales de primera línea que diagnostican estos trastornos.

Un TA debe ser sospechado en un paciente de cualquier peso que se presenta con pérdida de peso, retraso en el crecimiento o retraso puberal inexplicable, conductas alimentarias restrictivas o anormales, vómitos recurrentes, ejercicio excesivo, problemas para aumentar de peso o preocupaciones por la imagen corporal.

Además, los profesionales deben evaluar a todos los pacientes en busca de conductas de alto riesgo, tales como dieta o ejercicio excesivo, y seguir sus trayectorias de crecimiento y el IMC para evaluar una posible pérdida de peso o una inadecuada ganancia de peso.
Si se sospecha un TA, es importante obtener una historia médica, familiar y social integral y una revisión completa de los sistemas y llevar a cabo un examen físico completo para evaluar la presencia de estigmas físicos y de complicaciones médicas asociados a los TAs.
La obtención de la historia a partir del paciente y del cuidador (s) es importante; aunque se recomienda un tiempo a solas con el adolescente, la historia del cuidador (s) puede ser crucial para dilucidar conductas o cogniciones que el adolescente puede no reportar. Además, los profesionales deben considerar siempre un diagnóstico diferencial completo a la hora de evaluar a un paciente con un potencial TA.

Cuestionario SCOFF
1. ¿Se siente usted enfermo porque se siente incómodamente repleto?
2. ¿Le preocupa haber perdido el control sobre la cantidad que come?
3. ¿Ha perdido recientemente más de 14 lb/6,3 kg en un período de 3 meses?
4. ¿Cree usted que está gordo cuando otros dicen que es demasiado delgado?
5. ¿Usted diría que la comida domina su vida?

Un punto por cada "sí"; una puntuación ≥ 2 indica un probable caso de anorexia o bulimia nerviosa.

Complicaciones
Las complicaciones cardíacas son frecuentes.
Pueden ocurrir complicaciones gastrointestinales secundarias a desnutrición, vómitos, o atracones.
Las alteraciones electrolíticas se producen en los pacientes que incurren en vómitos, abuso de laxantes o uso de diuréticos, siendo las más frecuentes la hipokalemia y la hipofosfatemia.
Complicaciones endocrinológicas
Los adolescentes con TAs también tienen riesgo de reducción de la densidad mineral ósea principalmente debido a una ingesta nutricional deficiente, al IMC bajo, y a la reducción de la masa grasa. Los pacientes con TAs pueden desarrollar deshidratación e insuficiencia renal debido a la severa restricción de fluidos o a los vómitos.
Alteraciones hematológicas
La desnutrición afecta significativamente el cerebro de niños y adolescentes debido a los cambios dinámicos que ocurren en el desarrollo cerebral cognitivo y estructural durante ese período.
Las comorbilidades psiquiátricas son comunes en los TAs. Los trastornos más frecuentes son la depresión, la ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de estrés postraumático, los trastornos de la personalidad, los trastornos de abuso de sustancias, y las conductas auto-lesivas.

Modalidades de tratamiento
En 1995, la Sociedad de Medicina para Adolescentes emitió un comunicado refiriendo que el umbral de tratamiento para los adolescentes con TAs debía ser bajo debido a los efectos potencialmente irreversibles de los TAs en el crecimiento y el desarrollo, al riesgo de mortalidad, y a la evidencia de que el tratamiento temprano mejora los resultados.
Los niños y adolescentes son derivados para tratamiento ambulatorio, hospitalización parcial, programas residenciales, o internación según la gravedad y la duración de la enfermedad, las consideraciones de seguridad, y las preferencias familiares.
En general se prefiere el tratamiento de los pacientes en el hogar, pero otros modelos de atención pueden ser necesarios y apropiados.

Objetivos de la recuperación
Aunque existen diferentes métricas para la recuperación en la literatura, la mayoría coincide en que la recuperación conductual incluye la normalización de los patrones de alimentación y el retorno a la flexibilidad en el comer. La recuperación psicológica incluye la mejora de la autoestima y el apropiado funcionamiento interpersonal, psicosocial y ocupacional acorde a la edad.
El peso y la forma corporal ya no deberían tener una influencia indebida en la autoevaluación, y el crecimiento normal y los patrones púberes se restauran.
La recuperación física incluye la restauración completa del peso, el retorno de la menstruación y/o de la progresión de la pubertad, el crecimiento lineal si era esperable, y la inversión de la mayoría o de todos los daños orgánicos. La recuperación nutricional implica alcanzar un peso objetivo y la posibilidad de comer una dieta variada y equilibrada, pero es importante recordar que un "peso de mantenimiento" es a menudo inadecuado en poblaciones pediátricas. Los niños y adolescentes continuarán creciendo y desarrollándose a lo largo de la pubertad y la adultez joven.

Conclusiones
Los TAs en niños y adolescentes son prevalentes y tienen consecuencias médicas y psicológicas graves, y los niños y adolescentes tienen aumentado el potencial para complicaciones a largo plazo.
Resumen y comentario objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol
FUENTE: Intramed

09 enero 2014

• El Ministerio de Salud lanzó una nueva guía para el diagnóstico y tratamiento de la obesidad


Según la autoridad oficial, la obesidad en nuestro país supera al 18 por ciento de la población mayor de 18 años. 
El sobrepeso y la obesidad son producto de una alteración en el balance de energía entre las calorías consumidas y gastadas. 
En la actualidad, a nivel mundial se dan en paralelo dos situaciones que generan el aumento de problemas y desbalances en tal sentido: un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos que son ricos en grasa, sal y azúcares simples pero pobres en fibra, vitaminas, minerales y otros micronutrientes; y un descenso en la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización.
La guía se puede consultar en el siguiente link: 
http://www.msal.gov.ar/images/stories/bes/graficos/0000000302cnt-2013-11_gpc_obesidad-2013.pdf

08 enero 2014

ANOREXIA - BULIMIA: LA MIRADA DE UN ARTISTA


Rodrigo Prieto, director de fotografía mexicano (Amores Perros, Brokeback Mountain, Babel, Argo, The Wolf of Wall Street), dirigió este cortometraje en el que se acerca, con una mirada muy personal, a la anorexia y bulimia. La historia transcurre en una fiesta donde sólo hay modelos esqueléticas que lucen vestidos de alta costura, refleja los desórdenes alimenticios y la presión social que sufren algunas jóvenes por mantenerse delgadas.
Esta creación la llevó a cabo junto a su hija, Ximena Prieto, quien padeció un trastorno alimentario. "Empecé a pensar en algo cercano a mí y me sentí atraído por una de mis hijas que tenía un desorden alimenticio. Era un viaje doloroso para nosotros como familia. Afortunadamente fue capaz de superarlo. Y me ayudó a desarrollar la película".
Se puede ver en Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=dK3TyErAal8