Comunicate por Email

11 marzo 2016

Sabías qué? ...

Hay que masticar entre veinte y veinticinco veces cada bocado.

La masticación es un proceso de suma importancia en la digestión. Es el primer paso de ésta y de su correcta realización depende en gran medida un buen procesamiento de los alimentos.
El hambre y la saciedad se regulan por un complejo sistema neuroendócrino, integrado a nivel del hipotálamo. Durante una lenta masticación, los receptores neurosensoriales orales (gusto) envían señales al cerebro que estimulan la sensación de saciedad para que cese la ingesta. Al comer despacio damos el tiempo necesario para que se complete el proceso de estimulación de este centro de la saciedad y de este modo disminuya el apetito.

Así, no solo se facilita la digestión sino que comeremos menos.

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