Comunicate por Email

14 agosto 2013

El riesgo de los preparados "naturales" adelgazantes

Una mala práctica que genera problemas, no soluciones
     A pesar de toda la información disponible y de las experiencias que directa o indirectamente llegan a quienes buscan adelgazar, los tratamientos para adelgazar mediante preparados magistrales siguen siendo una práctica cotidiana harto frecuente.
La búsqueda de una cura rápida y fácil, milagrosa, para una problemática difícil de tratar, sumado a fuertes intereses económicos de profesionales y laboratorios farmacéuticos inescrupulosos, explican en gran medida la permanencia de esta práctica.
Debemos ser taxativos: no son prácticas médicas ni homeopáticos, son actos delictivos que atentan contra la salud. 
Sus componentes habituales producen un intenso efecto anorexígeno (anfetaminas y derivados), la estimulación del metabolismo (hormona tiroidea y drogas simpaticomiméticas), la pérdida de agua y electrolítos (diuréticos) y el aumento de la catarsis (laxantes). A estas drogas, que actúan sobre el apetito y el metabolismo, se le suman psicofármacos que buscan neutralizar los habituales efectos deletéreos sobre el estado de ánimo, ansiedad y depresión, a través de tranquilizantes y antidepresivos. 
Tras el efecto inicial y fugaz que provoca una abrupta pérdida de peso, comienzan a presentarse las diferentes consecuencias, psíquicas y físicas, por los efectos secundarios o por el rebote de la acción inicial. La consecuencia final es una ganancia de peso mayor a la que se intentaba tratar, y una serie de disturbios psicológicos (ansiedad, irritabilidad, depresión y hasta crisis psicóticas), hormonales e hidroelectrolíticos, difíciles de reordenar y que muy a menudo redireccionan a los pacientes hacia el mismo “profesional” que causó las afecciones, quien vuelve a indicar más de lo mismo, generando un círculo calamitoso de previsible final.
Los fármacos legalmente autorizados y, en primer lugar, los tratamientos nutricionales y psicológicos, que de modo interdisciplinario abordan estos problemas, no tienen el efecto “mágico” de aquellos disfrazados de seudohomeopatía pero a la larga permiten, en mayor o menor medida, resolver estos cuadros en lugar de generar nuevas afecciones.

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